SAQUENZIPA  Y  LA  DIOSA  BACHUÉ



Las milenarias construcciones megalíticas del Infiernito, conocidas (y no aceptada por cada uno de los estudiosos de este tema), como el Observatorio o Estación Astronómica de Saquenzipa o Saquencipá, nombre Muisca (en lengua chibcha), para el actual Valle del Río Leiva, situada en las coordenadas: N 05° 38.840' W 73°33.530' y a 2.100 m.s.n.m., en el departamento de Boyaca, representan una muestra del pensamiento y la forma de entender el mundo de los antiguos habitantes prehispánicos o amerindios de la actual Colombia. Allí quedó plasmada materialmente la astronomía que practicaron, ya que, la característica excepcional del valle la constituye su condición privilegiada para la observación astronómica, puesto que, es un lugar de cielos oscuros y limpios, allí no se presenta contaminación del aire ni polución lumínica. Estas ruinas megalíticas fueron descritas por primera vez en 1847 por el geógrafo, coronel Joaquin Acosta, quien reportó que hay dispersas por el valle, 25 grandes columnas cilíndricas, medio enterradas y alineadas en dirección este-oeste. Supuso que eran ruinas de un edificio cuya construcci´n no se concluyó, dejando los constructores varias de las columnas a medio camino del lugar del templo. Las ruinas son luego mencionadas por Alexander Von Humboldt, quien dice que su utilidad pudo haber sido astronómica, sirviendo para "medir las sombras solsticiales o equinocciales y el paso por el cenit". Luego el sitio es mencionado por otros investigadores, sin embargo, no es sino hasta en 1981, cuando el arqueólogo Eliecer Silva Celis, inició las primeras investigaciones y excavaciones arqueológicas metódicas que mostraron una antigüedad radiocarbónica de 2.880 BP correspondiente a una ofrenda de maíz incinerado. Aunque el investigador plantea esto como evidencia de una gran antigüedad para la cultura Muisca, sin embargo se cree que hallan sido erigidas durante el "Periodo Herrera", es decir durante los primeros desarrollos agroalfareros en el altiplano. Como sucedió de manera independiente en todas las culturas primitivas, en Colombia las tribus precolombinas desarrollaron la observación astronómica como herramienta para la agricultura, de esta manera se sabe que los Muiscas tenían una matemática similar a las de otras culturas mesoamericanas. Dentro de sus creencias religiosas se encuentran dioses que representan claramente los astros como son Bachué, Bochica, Sue y Chía. Otras tribus como los Kogi que habitaron y habitan la Sierra Nevada de Santa Marta, manejan siete puntos cardinales, sumando las direcciones intermedias, el centro del mundo, arriba y abajo; han nombrado varias estrellas y diseñado sus propias constelaciones como Uha (Pléyades), Nabshiya (Cinturón de Orión), Tarbi (Escorpión) entre otras . El antropólogo Gerardo Reichel Dolmatoff, anotó el hecho de que visto desde Saquenzipa el Solsticio de Verano sucede sobre Iguaque, lugar en donde se encuentra la laguna sagrada en donde tuvo origen la humanidad para los Muiscas. Allí surgió la diosa Bachué, madre del género humano, quien tras poblar el mundo se convirtió en serpiente volviendo a la laguna. Bachué fue también conocida como furachogua o "mujer buena". Recientemente (2001-2002) el investigador en arqueoastronomía, Juan D Morales, ha sugerido que el mito de Bachué tiene un origen astronómico, fundamentado en las observaciones de la Vía Láctea que realizaron los sacerdotes astrónomos desde el sitio Saquenzipa, considerando un momento sagrado la época del año en la cual la Vía Láctea pareciera emerger como un caudal luminoso (o una serpiente de luz) desde los páramos de Iguaque en donde se encuentran las siete lagunas sagradas Muiscas. En esta forma la vista de nuestra galaxia se convertía en "una revelación divina que marcaba con sus movimientos sinuosos entre ambos horizontes la época en la que se conmemoraba el origen de los tiempos, el origen de la vida y por tanto se renovaba el ciclo eterno reflejado en la bóveda celeste". Este investigador ha planteado la posibilidad de que el mito de Bachué sintetice una serie de observaciones tanto astronómicas como meteorológicas: esto debido a que esta diosa era al tiempo que madre primigenia, la diosa de rios y cuerpos de agua como quebradas arroyos y manantiales. Según esto los Xeques o sacerdotes astrónomos observaban las coincidencias en ciertas épocas del caudal del rio celeste (la Vía Láctea) con el caudal de los ríos terrestres. De esta forma la galaxia surgiendo desde la montaña sagrada revitaliza el flujo de las aguas terrestres, provenientes de las nubes que constantemente condensan su humedad en los páramos, necesarias para el desarrollo de la vida y sostén de la fertilidad agrícola. Actualmente el Valle de Saquenzipa conserva la posibilidad de observar este fenómeno astronómico que sucede tras la puesta del sol durante la época del Solsticio de Verano, época en la cual la Vía Láctea se ve desde Saquenzipa saliendo al NE por los páramos para recorrer el arco celeste hacia el SO en donde se oculta tras las montañas.

Valle Sagrado de Saquenzipa








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