LA  TORTUGA  EN  LA  MITOLOGíA  CHINA



En la China legendaria, la tortuga era un animal espiritual y de buen agüero. Representaba el modelo del universo porque se creía que el cielo era hemisférico y la tierra cuadrangular. "La Tortuga primordial —dice Jorge Luis Borges en su Manual de zoología fantástica— tiene la concha redonda por encima para representar el cielo y cuadrada por debajo para representar la tierra".
La tortuga, de acuerdo con la mitología china, es signo de longevidad y sabiduría de lo cósmico; por este motivo, solía emplearse la concha para la adivinación. Los agoreros buscaban presagios en las inscripciones del lomo de la "tortuga mágica". Ya que se considera un buen augurio, la tortuga, se utiliza hoy en día como una mascota.
La magia de la tortuga sin duda sigue hoy en día viva.
Cuatro son también los animales que rigen los rumbos del espacio y guerrean contra los demonios: El Tigre Blanco preside el occidente, el Dragón Azul el oriente, el norte lo habita una Tortuga Negra y el sur el Pájaro Rojo.

Cuenta la leyenda que el emperador Yü el Grande dividió la tierra en Nueve Regiones porque Than-Qui la Tortuga Genio tenía escrito en su lomo el tratado cósmico de la división, llamado Hong Fan.
Existe la creencia de que las columnas de madera del Templo del Cielo de Pekín estaban originalmente asentadas en tortugas vivas, porque se suponía que estos animales podían existir más de tres mil años sin comida y aire. Las tortugas además preservaban la madera de podrirse. El símbolo escrito para este animal es un pictograma que muestra la cabeza, parecida a la de la serpiente, arriba; las garras a la izquierda, la concha a la derecha y la cola abajo. Es considerado muy meritorio dar de comer a las tortugas que se encuentran en los estanques de los templos budistas y se tiene por buen agüero salvar a las tortugas de ser comidas en los mercados públicos. Cuando una tortuga es comprada por esta razón, se le perfora un hoyo en la concha. Una criatura con varios hoyos, casi siempre rellenados con anillos, es muy estimada para propósitos medicinales. Los chinos hacían píldoras con jalea preparada de la parte inferior de la concha o de polvo del caparacho, que gozaban de gran reputación como tónico cardíaco, astringente y artrítico; muy útil también en las enfermedades del riñón.




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