PERSONAJES  DE  LA  MITOLOGÍA  CHILENA



ANCHIMAYéN


La divinidad benéfica que tenían los mapuches era Anchimayén, la Luna, esposa del Sol. Protegía a este pueblo de los desastres y expulsaba a los malos espíritus, que huían por miedo a ella.

ARIKI-MAU


Espíritu pascuense de la fertilidad, de la alegría. Ariki-Mau trae la productividad a la tierra.

AYAYEMA


Espíritu Ona del fuerte viento noroeste, del fuego, la fiebre, la enfermedad, la pasión, y el dolor. Es Ayayema quien enciende fuego en chozas, huesos y corazones. Su cabeza está cubierta de cabellos duros como clavos, coronado por un bonete de acero; su cuerpo en luna llena da destellos.
Gigante asesino que con sus largas garras arranca los ojos de sus víctimas. Ataca siempre por atrás. Su presencia la detectan los perros que aúllan lastimeramente. Es un demonio invencible. Durante el día se oculta de la luz en el fondo de la tierra, y emerge en la playa cuando llega la oscuridad. En noches de tempestad, algunos indígenas aseguran haber visto los destellos metálicos del asesino que viene por el mar.

CAICAIVILU Y TENTENVILU


Hace miles de años, la zona de Chiloé era tierra firme, pero de pronto, apareció Caicavilú, serpiente del mal, enemiga de la vida terrestre, animal y vegetal, que desea incorporar a sus dominios marinos; así inundó todo el territorio; el nivel de las aguas subió amenazando transformarlo todo en un extenso mar. Cuando esto parecía realidad, hizo su aparición la serpiente del bien llamada Tentenvilú, diosa de la tierra y la fecundidad, fuerza creadora de los animales y, en general de todo lo que en ella crece. Espíritu bondadoso que vela y protege sus dominios de las amenazantes invasiones del mar. Esta ayudó a los chilotes a trepar a los cerros y a los que fueron atrapados, los dotó del poder de las aves y peces, para que no perecieran ahogados.
Pero no bastó; caicavilú, siguió elevando el nivel de las aguas, entonces tentenvilú, en un esfuerzo supremo empezó a elevar el nivel de los cerros que sobresalían del mar. Por muchos años continuó esta lucha de estas dos serpientes, hasta que triunfó por fin Tentenvilú; quedando los extensos valles sepultados en el fondo del mar y los cerros convertidos en bellas islas. Así se transformó en el actual Archipiélago de Chiloé.

Caicavilú y tentenvilú


EL ALICANTO


Es un enorme pájaro, de grandes alas color metálico, pico encorvado y patas alargadas con enormes garras. Se alimenta de oro o de plata y sus alas fosforecen durante la noche. Si el pajaro come oro, despide áureos destellos; o argentados si su alimento fue la plata. El Alicanto, a causa de sus comidas "pesadas", no puede volar.
El alicanto es, en la zona norte del país, el sueño de muchos mineros, que esperan que algún día este personaje se les aparezca y les muestre el sendero hacia una veta de oro o plata. Estos deben actuar con muchas precauciones para no ser advertidos por el pájaro, porque éste, que es muy celoso, pliega las alas brillantes si descubre que le persiguen, confundiéndose en las sombras y desorientando al minero avaricioso. Las personas que lo han podido ver han dejado todo de lado por seguirlo, pues se dice que el ave se ubica en el lugar exacto de la riqueza. Tambien se dice que si el pajaro los guiase al lugar deseado por el minero, el ave lo abandonará, dejándolo sin agua y sin comida. Solo una plegaria a la virgen de Punta Negra le puede mostrar el camino de regreso.

EL BASILISCO


El Basilisco El Basilisco o Fasilisco o Athrathrao, es un culebrón con cresta roja-escarlata de gallo. Proviene de un huevo blanco grisáceo, redondo, de aproximadamente un centímetro de diámetro, de cáscara gruesa y rugosa llamado "lloylloy", puesto por un gallo colorado o una gallina vieja. De este huevo nace un gusano que corre como lagartija. Su cuerpo tiene forma de ave, con pequeñas alas y patas, con las cuales apenas puede andar arrastrándose, y generalmente se esconde o habita debajo de los establos o pequeños espacios de las casas de los campesinos. En ese lugar permanece hasta que se transforma en Basilisco. Por las noches sale de su escondrijo y aprovecha el sueño de sus moradores para succionarles la flema o aliento. La víctima pierde el apetito y va enflaqueciendo cada vez más y más. Aparece una fuerte y persistente tos, y la palidez invade su rostro para luego morir.
Al descubrir su presencia, debe ser eliminado por cualquier medio, ya que no abandonará la casa hasta que haya acabado con toda la familia. La única forma de acabar con el terrible Basilisco es quemar el huevo "lloylloy" o matar al gallo o gallina que esté poniendo este huevo; sin embargo, la tarea es difícil, incluso los mejores brujos han fracasado en su intento de acabarlo, en este caso se tendrá que incendiar el edificio. Este ser mitológico mata, tambien, con sólo mirar.
Aquella persona que viese tan sólo una parte del cuerpo, quedará paralizada por el resto de su vida.

EL BRUJO


Los Brujos, son personas que, poseen muchos conocimiento de la vida y de la muerta, emíten un fluído mágico, que trasforma la mente de los demás. Los brujos en Chiloé, son miembros de una institución secreta, "la Brujería". A muchos le llama la atención que en Chiloé, haya no solamente mujeres sino que, también muchos hombres que ejercen este "don". Una vez seleccionado muy meticulosamente el candidato se le somete a una serie de pruebas. Entre estas pruebas están : ingerir alimentos indigestos y baños en el Penchaico, durante las noches más heladas del invierno, emboscadas en caminos solitarios, las permanencias nocturnas recostado sobre la tumba de algún cementerio. Con el objeto de borrarle el bautismo cristiano, también, se le somete a baños en el Traiguén. Para esto el elegido debe ir 12 noches consecutivas a una pequeña cascada donde recibirá un chorro de agua en medio de la coronilla. Otra forma de borrar el bautismo es lavar la cabeza y cuerpo del iniciado con sangre de un recién nacido no bautizado.
Las pruebas que después vienen son muy duras, y ningún humano que no posea las cualidades necesarias, las soporta. Con todas estas pruebas logran una gran fortaleza mental y una sensibilidad tan aguda que pueden percibir los pensamientos hasta de los humanos mas puros. Una vez hecho esto el iniciado está casi listo para ingresar a las filas de los "sin alma". Al término de este período es llevado ante la presencia de la "Mayoría en la Cueva Mayor", ubicada en las cercanías de Quicaví (de quin=conocer y cahuin=reunión para aprender). Esta cueva es un sitio subterráneo que posee varias dependencias, mide aproximadamente 200 mts. de largo por 3 de alto, y es iluminado por antorchas y cántaros de aceite humano. El candidato es introducido en la Cueva y presentado ante la jefatura, reunida en sesión solemne y presidida por el Buta (Brujo Mayor, de Futa=gran), quienes dictaminarán la última prueba. Esta prueba consiste generalmente en dar muerte al ser más querido. La ejecución de esta prueba se llevará a efecto un día martes en la noche. Una vez tomado el juramento de rigor, que incluye la adhesión al Demonio que es jefe supremo de la Brujería, se le ciñe un chaleco, el Macuñ, hecho con la piel del pecho de una mujer muerta en estado de virginidad, con- feccionado previamente por el mismo aspirante a brujo, y que le permitirá volar. Todo esto es celebrado con un suculento banquete, cuyo plato principal es, carne de "guagüita" asada. Luego se le recluye algún tiempo portando una lagartija en la frente sujeta con una pañuelo rojo, para que le comunique sabiduría. Seguido, el aprendiz de brujo es puesto en manos de miembros antiguos, quienes le enseñarán a volar, transformarse en diversos animales, introducirse en las casa para dañar a sus moradores, a conocer los poderes tóxicos y medicinales de diferentes plantas, utilizar el caballo marino, adormecer personas, etc., menos violar o robar, lo cual está prohibido por "Código de Moral" de los brujos.
Los brujos tienen el poder de dañar a otras personas, siempre y cuando hayan sido autorizados por la jefatura de la Brujería. Cuando una persona es afectada por alguno de estos hechizos se dice que se le han hecho un mal, el cual puede ir desde largos rasguños o simples sajaduras, hechas en diferentes partes del cuerpo, hasta el Llancaso (de llancún=caer) o muerte lenta por envenenamiento y la toma de alientos, que termina en una muerte angustiosa del afectado. Estos tormento son efectuados por el Brujo, en el organismo de un sapo que representa a la persona a la que se le está haciendo el mal.
Cuando el Brujo desea volar, debe someterse a un régimen sin sal, y estará listo cuando le lagrimee un ojo. Hecha entonces el poncho hacia atrás y deja descubierto el macuñ e invoca al Demonio pronunciando con firmeza "arrehalhue", elevándolo así por el aire a gran velocidad. El macuñ, aparte de permitir al brujo el vuelo de una isla a otra, o más allá, es un instrumento que orienta su vuelo, señalando su camino con una luz blanquecina, suave y penetrante, producida por la magia de los cauquiles (anélido fosforescente, nortiluca) de los cuales está impregnado. Cuando el Brujo desea descender, dice "Macuñ : arreame Diablo" y desciende rápidamente, pero aterrizando con suavidad. El Macuñ, es de propiedad del Brujo y posee vida propia, que le une inseparablemete a su amo, a tal punto que si llega a perder, basta que el Brujo diga "che-che", para que vuelva a sus manos. Cuando el brujo se lo quita para guardarlo, este se enrosca sobre si mismo, y si algún extraño osa tratar de tocarlo, se extiende bruscamente produciendo un fantasmal grito que ahuyenta al intruso. El sitio de reunión de los brujos es la Cueva, cuya entrada se encuentra en una quebrada cubierta de quilas y otras plantas. Además esta protegida la entrada por el Invunche. La jefatura del Consejo de la Cueva la presiden 13 brujos, que controlan el comportamiento de sus subalter- nos. Para poder realizar su tarea con mayor facilidad se sirven del Chayanco, aparato está instalado en una de las dependencias de la cueva, similar a un computador conectado a Internet, que registra y permite observar todos los actos de cada uno de los miembros de la logia, desde el primer momento en que ingresó a la brujería. En otra dependencia alejada de la entrada los brujos mantienen lo que se llama el Levisterio o Reviserio, instrumento que se utiliza para hacer diversos exámenes.

El Brujo


EL CABALLO MARINO


Este caballo de la brujería de Chiloé es grande, de largo hocico, con patas en forma de aletas y una firme cola propulsora, semejante a la cola de un pez, bastante feo, muy fuerte y de doradas crines. Los Caballos Marinos habitan en gran cantidad en los mares frente a la Costa Occidental de la Isla Grande de Chiloé. Se alimentan de algas marinas, especialmente de luche y cochayuyo, por lo cual se explica su color verdoso amarillento obscuro. Sólo los Brujos pueden ver a los Caballos Marinos, y por eso son ellos quienes pueden aprovechar los servicios de estos hermosos animales.
Como es sabido, los Brujos, tienen la capacidad de volar, ya sea usando el Macuñ, o transformándose en algún tipo de ave. Sin embargo las leyes de la Brujería, le impiden utilizar estos métodos para llegar al Caleuche, del cual forman una importante parte de la tripulación. Para abordar el Caleuche sólo se le autoriza usar a los Caballos Marinos como medio de transporte. Durante los recorridos del Caleuche, los Brujos aprovechan la oportunidad para elegir Caballos Marinos de su agrado, a los cuales le colocan su marca para que el animal quede en forma permanente a su servicio. Cuando el brujo necesita viajar en el Caballo Marino, se acerca a la orilla del mar y lanza cuatro silbidos especiales, con el último silbido, aparece el Caballo marino, siempre fiel y atento, al llamado de su amo, el cual se acerca al brujo, entonces éste lo enlaza con una cuerda hecha de sargazo y le palmotea las ancas, para luego subirse al suave lomo del animal. Luego el Caballo Marino se desliza velozmente tras el Caleuche, dejando una estela en la superficie de las aguas y adelantándose a cualquier otra criatura marina. Cada brujo puede tener más de un Caballo Marino. Los hay pequeños para uso personal, y otros tan grandes que llegan a medir más de doce varas de largo y de alto superan las cuatro varas (unidad de medida chilota), pudiendo transportar sobre su lomo los trece brujos integrantes de la "mayoría". Los caballos marinos tiene una corta vida, de sólo 4 años y cuando mueren se convierte en gelatina, que luego se disuelve en el mar.

EL CAHUELCHE


Durante la inundación de la tierra, ocasionada por el espíritu de las aguas, la culebra Coicoí (Caicavilú), algunos hombres fueron transformados en peces por el espíritu de la tierra la culebra Tentenvilú, con el objeto de librarlos de la muerte. Uno de ellos dió origen al Cahuelche (también le llaman la Cahuella) animal que en nada se diferencia físicamente de una tonina.
El Cahuelche, pertenece a la Huenchur, la administradora de las tempestades y las mareas; es el obediente y fiel secretario, que puso a sus órdenes el Millalobo, rey de los mares. Debido que a la Huenchur, no le está permitido comunicarse directamente con los seres de la tierra, se sirve, para tal fin, del Cahuelche. Cuando ella desea comunicarles, cambios de tiempo o la presencia del buque fantasma "el Caleuche", a los interesados, ordena dar al delfín grandes saltos sobre la superficie del mar, actitud que es imitada por otras toninas de la vecindad. Las personas que contemplan este interesante espectáculo, saben que muy pronto el tiempo cambiará, o que "el Caleuche", se encuentra en las cercanías, según, la modalidad de sus saltos. Tratándose de un anuncio fatal, como la próxima muerte de alguno de los habitantes de la tierra, que viva junto al mar; envía al Cahuelche, hasta muy cerca de la casa señalada, para que frente a ella emita sonoros llantos, aviso que es perfectamente interpretado por los moradores de ese hogar.

EL CALEUCHE


El Caleuche es una de las leyendas mas difundidas en el Archipiélago de Chiloé. Es un barco fantasma que aparece y desaparece con una gran facilidad por los canales e islas. En días de neblina, quienes han logrado verlo, cuentan que es un barco maravillosamente iluminado y que su tripulación (brujos) cantan y bailan al compás de preciosas melodías con las cuales atraen y encantan , con la poderosa sugestión melódica de su orquesta, a algunos comerciantes para surtirlos de mercaderías y de tripulación, con navegantes o náufragos. Se dice que estos comerciantes, que se iniciaron con unos pocos artículos, al cabo de poco tiempo se hacen ricos, dueños de grandes establecimientos comerciales, y transformados en personas muy importantes. Desaparece de la vista en forma inesperada e instantánea, transformándose en tronco de árbol, en roca o algas; pasando así completamente inadvertido. También dicen que, simplemente se hace invisible, dejando tras de sí un extraño ruido de cadenas.
Este barco se puede trasladar tanto bajo como sobre el mar a gran velocidad. Si por cualquier motivo, algunos de los integrantes de la tripulación no son del agrado del capitán, son abandonados en alguna caleta solitaria y privados del habla para toda la vida o bien, con sus facultades mentales perturbadas.
Para quienes se atreven a mirar al Caleuche, el castigo consiste en dejarles la boca torcida, la cara hacia la espalda o bien darle muerte en forma repentina.
En el Archipiélago de Chiloé al Caleuche se le relaciona con un barco de origen holandés llamado El Calanche, del pirata Vicent van Eucht.

El Caleuche


EL CAMAHUETO


El Camahueto Es un ser mitológico del tamaño de un ternero de un año. Tiene un cuerno dorado situado en la mitad de la frente, que brilla a la luz de la luna. Es de pelaje color plomizo-verdoso muy brillante y los que lo han visto dicen que es un animal muy ágil y vigoroso, de gran hermosura.
La reproducción del Camahueto se lleva acabo en las lagunas o pantanos cercano al mar. Al salir a la superficie, lo hace con tal fuerza que va arrastrando a su paso árboles, rocas y tierra, destruye la naturaleza circundante y los sembrados de los agricultores para llegar lo más rapidamente al mar donde alcanzará su estado adulto. En este lugar permanece hasta los 25 años. La leyenda cuenta que, cuando alguien sabe que se está "gestando" un Camahueto en su terreno, busca un machi o brujo para que lo atrape en el plenilunio (solamente estos tienen la capacidad de dominarlo), laceándolo con una soga de sargazo o boqui. Le quitan su preciado cuerno, quedando asi convertido en un manso cordero, y lo llevan al mar sin provocar daño alguno. Al cacho, se le atribuyen poderes curativos. Su raspadura se utiliza para fabricar ungüentos mágicos, hacer friegas y sanar algunas enfermedades de la piel, se asegura que en él se encuentra el germen de la vida. Sin embargo, se dice que una sobredosis del polvo de este cuerno hace que el paciente quede “encamahuetado”, una condición de locura o esquizofrenia que provoca también manchas en la cara, ojos enrojecidos y espuma en la boca.

EL CARBUNCO


Es el celoso guardián de los metales y tesoros que oculta el subsuelo. En las oscuras y tranquilas noches cercanas al solsticio de invierno, suele el Carbunco hacer súbitas apariciones bajo la forma de un diminuto y muy hermoso perrillo blanco, rodeado de una aureola roja verdosa. Para algunos, es sólo una luminosidad; para otros, tiene el aspecto de un molusco bivalvo, que despide luz, producida por luciérnagas. Emerge súbitamente desde el suelo, simulando una llamarada, se detiene por breves instantes y en cuanto se le mira, desaparece cual si fuera tragado por la tierra o corre con velocidad inusitada, para esconderse en un matorral cercano. Si quien logró verlo, es aliado de la diosa fortuna y tiene la precaución de lanzarle un cordel, una faja o cualquier otro objeto parecido y sin experimentar temor alguno, verá que el animalillo, se apodera del objeto y desaparece con él. Al día siguiente, antes que despunte el sol, el afortunado debe recorrer el lugar buscando, con especial acuciosidad, el objeto lanzado, que generalmente encuentra enterrado al pie de un espinoso calafate, mostrando sobre el suelo un minúsculo trozo, apenas visible. Es en este sitio, donde debe cavar con ciertas precauciones, para desenterrar el codiciado tesoro. Con dicho fin, acude a la medianoche, llevando una pala nueva y acompañado de una anciana viuda. Otra versión dice, que la presencia femenina hace desaparecer el tesoro), con un gato negro. Cuando ha logrado cavar una vara de profundidad, debe lanzar el gato al hoyo, el que desaparece instantáneamente, cual si fuera borrado por fuerzas mágicas. Poco antes de alcanzar la nueva vara, aparece el gato al alcance de las manos de la anciana, para ser lanzado nueva mente y desaparecer, igual que en la primera oportunidad. Esta escena, se repite hasta encontrar el tesoro.
Si durante las faenas de excavación, no se arrojara el gato, cada vara de profundidad, el buscador del tesoro moriría en la misma fosa, ahogado por los vapores nocivos, que despiden los preciados metales del entierro. Aparte de ello, tampoco debe experimentar temor alguno durante su trabajo, puesto que si esto sucediera, el tesoro se transformaría en roca.

EL CARCANCHO


El carcancho es otro de los personajes fabulosos que se menciona en la zona central. La leyenda cuenta que se trata de un hombre cubierto de pelos que se alimenta solo de tubérculos y camina incansablemente por la nieve. Muchas personas lo han seguido, pero nunca han podido darle alcance. De su presencia solo quedan unas enormes pisadas impresas en la nieve.

EL CHIHUED


El Chihued es un brujo que ha tomado la forma de pájaro. Se trata de un ave del tamaño de un zorzal, de plumaje negro y grito áspero. Afirman en Chiloé que su canto anuncia la muerte próxima de alguno de los que lo escuchan. La desgracia se podría evitar dando muerte al Chihued, pero esto no es tan fácil, ya que la única forma de acabar con él es con un palo preparado con diversas unturas y medicamentos, lo que no siempre se tiene a mano.

EL CHONCHóN


El chonchón se presenta como una cabeza humana, de la que nacen unas enormes orejas que usa a modo de alas para volar. Su presencia es delatada por su fatídico grito de tué, tué, que indica que una persona va a morir. Revolotea alrededor de la habitación de los enfermos y lucha con el espíritu de estos, y, si los vence, chupa la sangre de los pacientes. Se considera a los chonchones como brujos que tienen el secreto para volar. Esto lo hacen untándose unas cremas en la garganta, con lo que logran que salga a volar solo la cabeza, diciendo: Sin Dios ni Santa María. El cuerpo permanece en la casa. Para ahuyentarlos se reza la siguiente oración: San Cipriano va para arriba, San Cipriano va para abajo, sosteniendo una vela del buen morir. Con estas palabras el chonchón cae al suelo. También se le echa sal al fuego de la cocina y se dice: Pasa, chonchón, tu camino, o vuelve mañana por sal. Al día siguiente se presentará alguien a pedir sal y no hay que negársela.

EL COLOCOLO


Ratón-pájaro o especie de murciélago. Ingresa a las habitaciones de las casas y les bebe la saliva a sus moradores, causándoles la muerte.

EL COO O RAIQUEN


Para el cumplimiento de determinadas funciones, los brujos disponen de diversas criaturas, especialmente aves. Estos animales, a los cuales se les han transmitido algunas cualidades mágicas, realizan misiones definidas por los brujos, evitando así, estos últimos, su comprometedora presencia en el lugar de los hechos. El Coo o Raiquen es una de estas criaturas cuyo aspecto es el de un ave de color pardusco, de grandes ojos redondos y brillantes, muy parecida en tamaño y formas a la lechuza, suponiéndose por esto que pueda tratarse de alguna de ellas, que ha sido tomada al servicio de un brujo. En obscuras y tempestuosas noches el Coo avanza en vuelos verticales u oblicuos, hasta la solitaria casa de campo o de algún pequeño villorrio; se acerca a la ventana, débilmente iluminada por la tenue luz de una vela, o de un titilante mechero; agita sus alas y golpea con ellas los vidrios; por instantes se detiene, atrayendo la atención del enfermo que yace postrado en su humilde lecho, y la de sus familiares, que aterrados clavan la vista en la ventana, pues saben que esa siniestra figura, anuncia a través de sus ojos movedizos y chispeantes, el dictamen de la brujería, es decir el fatal y próximo desenlace de la convalecencia del enfermo.

EL CUCHIVILU


Se trata de un monstruo marino zoomorfo, mitad "cuchi" (cerdo) y mitad "vilú" (culebra), habita en el fango de las playas del Archipiélago de Chiloé. Por las noches abandona su guarida para hozar los corrales pesqueros. Despues de esta visita el lugar queda maldito, de tal manera que ningún pez queda atrapado en el corral, a menos que se realice una ceremonia especial llamada "Cheputo" para romper el embrujo. Se dice tambien que, si alguien se bañase en las mismas aguas se le cubriría el cuerpo de sarna o "chincheños". Basta con reconocer algunas huellas de cerdo en la playa, o encontrar algunos corrales rotos -muchas veces producto de la acción del agua o del viento- para atribuirle su presencia.
Bajo el agua lanza su gruñido característico, para anunciar la corta vida de quien lo esté escuchando.

El Cuchivilú


EL CUERO O LA MANTA


El Cuero habita en ríos, lagos, lagunas y tambiñn el mar, pero de preferencia se le encuentra en pequeñas y oscuras lagunas. Tiene la forma de un cuero de vacuno extendido de un gran tamaño, por eso su nombre indígena es "el Threquelhuecuvu", (de thrulque=cuero y huecuvu=genio maléfico). En el borde de su cuerpo tiene una especie de filudas garras. Son pocos los que han logrado ver su cabeza, pero se dice que tiene como tentáculos en forma de tenazas, los que terminan en un par de ojos rojizos y saltones. Otros dicen haber visto lo que podría ser su rostro, y que es indescriptiblemente horrible. De lo que si se está seguro, es que por debajo de su cuerpo, en el centro tiene una boca, que se asemeja a una gran ventosa, con la cual succiona hasta la última gota de sangre de sus víctimas. Suavemente se desplaza por sobre las aguas buscando de que alimentarse. Pobre de aquel que este cerca de la orilla de las aguas donde habita, pues utilizando sus oscuros poderes hace subir las aguas e hipnotiza al infortunado. Entonces cuando el nivel de las aguas se lo permite, rápidamente envuelve a su víctima y lo arrastra hasta el fondo del río o laguna, donde la devorará. Cuando, la persona o animal está nadando en las aguas, su siniestra sed de sangre se torna mucho más fácil de satisfacer. Para librarse del acecho del peligroso Cuero es necesario solicitar los servicios de un Machi entendido. Esta persona atrae con su magia al monstruo hasta la orilla. Una vez cerca, lo engaña y le lanza ramas de "calafate", que es un arbusto de durísimas espinas y que da unos frutos de dulce sabor y color azu). El Cuero, enceguecido por la magia del Machi, envuelve las ramas, pensando que es una sabrosa presa. Pero al apretar con fuerza el arbusto, hace que las espinas se entierren en su cuerpo, desgarrándose y sangrando hasta morir. Este monstruo acuático no sólo habita en Chiloé, también se sabe de su presencia en diversas lagunas del sur de Chile.

EL FURUFUHUÉ


Ente mitológico vinculado con el viento, infaltable en el sur de nuestro continente, con velocidades que a veces no permiten mantenerse en pie. Se lo describe como un pájaro cuyo cuerpo esta cubierto de escamas refulgentes en vez de plumas, y que solo puede ser visto a contrasol. Nadie sabe donde anida ni de donde viene, pero explican que su potente silbido puede oirse de cualquier lugar de la Tierra. Este mito, original de la región meridional de Argentina y Chile se esta extinguiendo junto con lo indígenas, son actualmente muy pocos los habitantes de la zona, mestizos, criollos, colonos o descendientes de colonizadores europeos que lo conozcan.

EL HUECUVú


Genio del mal que interviene en la vida del hombre destruyendo lo que este construye y enfermándolo para que no le sea posible trabajar. Dicen que este genio supedita su accion al Pillañ y que a veces adopta la forma humana o de cualquier animal, procediendo a quemar la leña de canelo para que el hombre se vaya del lugar. También llaman Huecuvú a ciertos valles donde proliferan hierbas dañinas, existiendo una enfermedad nerviosa y fatal en los equinos a la que denominan huecú, producida por la ingestión del coirón blanco, que a dado motivo a estudios especiales. En los pasos cordilleranos se suele encontrar una gran cantidad de animales muertos y osamentas, lo que es atribuido por los indigenas exclusivamente a la obra del Huecuvú.

EL HUITRANALHUE


Son los guardianes de la tierra. Viven ocultos bajo el follaje e impiden a los extraños adentrarse en dominios araucanos.

EL INVUNCHE


El Invunche El "Invunche" o "Machucho de la Cueva" es un monstruo que proteje la entrada a la "Cueva de los Brujos". Cuando los brujos quieren hacerse de un guardián para su cueva, ellos raptan al primogénito de alguna familia. Se dice también que muchas veces es el mismo padre quien vende al niño, o lo da a cambio de favores por parte de los brujos. La manera que los brujos utilizan para tranformar a un niño en Invunche consiste en quebrarle una pierna, y torcérsela sobre la espalda, impidiendo esto, que se aleje de la cueva. Luego aplican en la espalda del desafortunado niño un hungüento mágico que hace crecer gruesos pelos. Por último le parten la lengua en dos, imitando la lengua de las serpientes.
Los brujos alimentan al niño con carne de difuntos. Se dice también que primero le dan leche de "gata" (Esto no significa leche de felino, sino que se refiere a la leche de una nodriza india); cuando el Invunche es un poco mas grandecito le dan carne de "cabrito" (carne de niño), y por último carne de "chivo" (persona adulta). El Invunche no puede hablar, y sólo emite sonidos guturales, ásperos y desagradables; son verdaderos alaridos terroríficos que causan pavor en quienes lo escuchan. El Invunche obtiene su alimento de los brujos, y sólo cuando la comida escasea los brujos le permiten salir de la cueva que proteje, en busca de alimento, desplazándose a saltos y asustando a cuantos lo oyen con sus terroríficos alaridos. Caminando en tres pies el Invunche vigila la cueva de los brujos, y cuando alguien desea penetrar a ella, primero debe hacer una reverencia al Invunche y darle un beso en el ano. Los únicos que pueden verlo son sus amos, los brujos; los demás (los limpios) se transforman o se “enlesan”.

EL MILLALOBO


Habita en las profundidades del mar, y fue concebido bajo el mandato y protección del espíritu de las aguas Coicoi-vilú, por una hermosa mujer en amores con una foca durante las luchas entre las serpientes míticas y el período en que las aguas del mar invadieron la tierra. Tiene el aspecto de una gran foca, su rostro tiene aspecto de un hombre y de pez. La parte superior del tórax tiene aspecto humano y el resto de su cuerpo tiene formas de lobo marino. Está cubierto de un corto y brillante pelaje de color amarillo oscuro, de ahí su nombre Millalobo (de milla=oro)o Lobo de Oro. Comparte su vida con la Hunchula, hija de una vieja machi, llamada la Huenchur, y cuando las condiciones lo permiten sale con su amada a las playas solitarias con la intención de disfrutar de los rayos del sol.

El Millalobo, fue envestido por Coicoi-Vilu, como amo y señor de todos los mares y por lo tanto es el jefe supremo de todos los seres que en ellos habitan. De esta manera está en el nivel jerárquico más alto del gobierno de los mares y se le puede comparar con Neptuno de la mitología griega. Como dueño y señor, de gran poderío, delega sus importantes funciones, en varios miembros subalternos encargados de hacer cumplir sus mandatos y voluntad. Esto va desde sembrar peces y mariscos, cuidar de su desarrollo y multiplicación, dirigir las mareas (controlar las calmas y tempestades). También están bajo su mandato las acciones de seres maléficos como la Vaca Marina, el Cuero, el Cuchivilu y el Piuchén. De su unión con la hermosa Henchula nacieron la Pincoya, la Sirena y el Pincoy, quienes como buenos hijos ayudan y desempeñan importantes papeles en los vastos dominios de su poderoso padre.

EL NIÑO CRUEL


En las solitarias huellas de la alta cordillera, en noches oscuras y ventosas, suele aparecer un niño llorando; muy bello y bien vestido, porta un ramo de rosas rojas. El jinete que lo ve se acerca pensando que es hijo de alguna descuidada mujer, tal vez venida de una fiesta y con unos tragos encima, que lo ha dejado caer. El conmovido viajero lo instala en su montura, con el propósito de ponerlo a salvo. Calbagado un trecho, ve que de los ojos de su pequeño acompañante salen llamaradas. El jinete se aterra y corre el riesgo de morir en algún precipicio, pues el caballo se encabrita y corre despavorido. Si tiene suerte, logra botar de su cabalgadura al niño.

EL PINCOY


Hijo del Millalobo, tiene cuerpo de foca de gran tamaño, color plateado brillante, con hermoso y varonil rostro humano, luciendo poblada melena dorada. Es el administrador en los dominios de su padre; inspector severo del fiel cumplimiento de sus mandatos; vigilante acucioso del normal desenvolvimiento de todos los procesos que se desarrollan en los mares; especialmente los relacionados con la reproducción de los peces y demás habitantes del mar. Permanece siempre atento a las actividades de sus hermanas, la Pincoya y la Sirena, a quienes ayuda y protege. Gran admirador de las mujeres bellas: se acerca de vez en cuando, a las playas grises de alguna isla, a contemplar las atractivas formas de una mujer hermosa, que se encuentre mariscando aguas adentro... No siempre sus acciones se detienen en la mera contemplación de la belleza, con relativa frecuencia logra conquistar los favores de una muchacha. En la isla Alao, se cuenta, que en la casa donde vivía una muchacha admirada como hermosa, nació un niño, con cabeza de foca, que sólo vivió pocas horas y cuya paternidad se culpó al Pincoy; aunque de parte de ella no fue posible obtener dato alguno, al respecto. En la isla Tac, tan baja que a la distancia parece estar bajo las olas, en una hondonada del mar, se comenta el caso de una muchacha que tuvo un raro parto, dando a luz una foca, que mantuvo largo tiempo oculta y que a un descuido de su madre, corrió a perderse en el mar. Pescadores de la isla Llingua, famosos por sus proezas marineras, cuentan haber visto al Pincoy, durante sus faenas de pesca, nadando a velocidad extraordinaria, brillando como un rayo plateado, a corta distancia de sus embarcaciones. Las muchachas que lo han visto de cerca... fieles a su promesa, sólo excepcionalmente, refieren datos muy vagos de él. Todas las versiones coinciden en decir, que es muy hermoso, atrayente y que le agrada la música, sintiendo atracción muy especial, por la que produce la flauta hecha de colihue (a esta afición debe seguramente su nombre: de Pincullhue=flauta).

EL PIUCHÉN O PIGUCHÉN


El Piuchén, Peuchén o Piguchén es una culebra (voladora) de color verdoso, con plumas, que da grandes saltos, emite agudos silbidos, de alrededor de medio metro de largo y aparece en Coquimbo, La Araucanía y Chiloé. Tiene cambiante apariencia ya que tiene algo de humano, serpiente, ave, pez, cuadrúpedo, rana y hasta de murciélago. Segrega una sustancia tan irritante que al ser transmitida por el aire o por el agua, ocasiona erupciones en la piel muy similares a la sarna. Acostumbra vivir en lagos, ríos y en el corazón de los árboles huecos. Frecuenta a menudo las tumbas ya que, cada vez que muere alguna persona se mete en el ataúd y chupa la sangre del muerto. Su presencia se reconoce por las huellas de sangre que deja. Hay personas que lo han visto asoleándose en las rocas cercanas al Quitre alto en Buchupureo; en el cajón del Molino en Cobquecura. Se dice que es producto de la fecundación de un huevo de gallina con una culebra, es muy ágil, silencioso y tenebroso, tiene una poderosa fuerza y una longevidad increible. Hay quienes lo alimentan diariamente con leche y sangre animal como penitencia por el pago de algún pacto con el maldito. Al Piuchén sólo se puede combatir mediante la intervención de alguna poderosa y experimentada machi que conozca la ceremonia mágica para ahuyentar o cubrir el árbol en que está escondido con una tela fuerte, para que no pueda huir, y en seguida se prende fuego al árbol.

EL RAIQUÉN


El Raiquén es otra ave pérfida, también nocturna. Al volar hace un ruido como de espuelas que se agitan. De plumaje negro, su canto suena "Piruí-piruí-piruí", anunciando la muerte próxima de quienes la escuchan.

EL TRAUCO


Es un hombre pequeño, de no mas de 80 cm de alto (enano), deforme, repelente, de facciones gruesas y toscas pero, varonil y de mirada muy dulce, fascinante y sensual, que habita en los bosques de la región. Su cuerpo, se asemeja al tronco de un árbol, usa traje y sombrero como un cucurucho, de Quilineja, planta trepadora también conocida como coralito (material parecido a la rafia), usada para hacer canastos o escobas, y no se separa jamás de su "toki" (hacha de piedra) y su "pahueldun" (palo retorcido), con el que es capaz de derribar cualquier árbol, pues tiene la fuerza de un gigante. No tiene pies, ya que sus piernas terminan en muñones. Tiene instintos lascivos lo que lo convierte en un amante apasionado de las mujeres solteras, en particular de las doncellas virgenes, para quienes resulta irresistible ya que puede emitir un fluido sexual que las atrae para llevárselas a sus dominios. Cuando la muchacha se recupera de su sorpresa, tiene al fascinante Trauco junto a ella, la muchacha fija su mirada en los brillantes y diabólicos ojos del Trauco, cayendo en un plácido sueño de amor.
Los que han visto al Trauco dicen que se cuelga de la rama de un Tique, árbol de gran altura, también conocido como Olivillo. Desde aquí espera a sus víctimas. Los habitantes de Chiloé, conociendo las mañas de este pequeño individuo, tratan de no descuidar a sus hijas. Para esto toman precauciones tales como evitar que vayan solas a buscar leña o arriar los animales. Son en esas oportunidades donde el Trauco aprovecha de utilizar su magia.
En la región chilena, es costumbre de las madres cuando sospechan la presencia de este ser maligno, dejar sobre la mesa al acostarse un puñado de arena seca. Como el perverso personaje se siente atraído a contar los granos de arena, se olvida de las doncellas y de los niños y con las primeras luces del alba desaparece por temor a ser sorprendido. El Trauco puede ser destruido de diversas formas:
-Pasar a la persona que ha sido torcida por el humo del fogón.
-Hacer un sahumerio de canelo o laurel.
-Gritarle insultos y lanzar cenizas calientes al fuego.
-Atrapando al "Pehueldún" y colgándolo en el "Collín".
-Al coger al Trauco, se cuelga en el Collín del fogón donde se convierte en un palo torcido que destila, con el cual se frota a las víctimas de sus maleficios.

El Trauco


EL TREHUACO


En las cercanías de Llaldad , en el extremo sur de la Isla Grande de Chiloé, existe una laguna encantada. Si alguna muchacha se acerca a la orilla de la laguna buscando agua y recita ciertos versos, con cada verso de la muchacha el agua de la laguna se va escurriendo hacia el mar en forma de un caudaloso río. Una vez seca la laguna, aparece en lo que fue su centro el Trehuaco (de tregua=perro y co=agua), un hermoso animal muy parecido a un perro de oscuro y brillante pelaje, firme musculatura y extraordinaria fuerza. Al ver a la niña el Trehuaco corre a la orilla para unírsele en un tierno juego amoroso. Cuando el Trehuaco se aleja de la muchacha, lanza roncos aullidos haciendo que las aguas de la laguna retornen a su posición inicial, para luego desaparecer en las profundidades de la laguna. La muchacha observa desde la orilla con melancolía, y como despertando de un sueño aparece en la puerta de su casa. Si algún extraño sorprende a la inusual pareja, el Trehuaco desaparece inmediatamente como por arte de magia.

EL UNCAO


El Uncao es un pájaro invisible y mágico, que habita en los bosques más densos del sur. Su graznido espanta a los caballos. Si se escucha desde el lado derecho, augura buena fortuna. Si por el contrario, lo hace por la izquierda, la mala suerte se avecina.

EL YASTAY


Es un guanaco protector de las manadas que destaca por ser más grande que los demás. Se dice que este guanaco es el jefe de todos y que aparece en los momentos menos esperados. Algunas veces el yastay muestra toda su furia a los cazadores apareciendo con una cabeza de demonio y lanzando fuego por la boca. Otras veces su rostro es angelical, y puede llegar a servir de guía cuando detecta la bondad en quienes se acercan pacíficamente a su manada.

EL VILPOÑI


El Vipoñi (de vilu=serpiente, reptil y poñi=papa, patata) es un reptil muy parecido a una lagartija, pero de gran tamaño. Durante el día permanece oculto durmiendo bajo la paja almacenada en galpones o "campanarios" donde se guarda parte de las cosechas. Se alimenta de ratones y arañas, que abundan en su escondite, protegiendo así indirectamente la cosecha de sus machis-brujos, que tienen el privilegio de contar con los servicios de este animal. Al caer la noche despierta muy hambriento, y orientado por las órdenes de su dueño come los tiernos tallos de las siembras de papas de infortunados agricultores que no han pagado al brujo por las protección de sus cosechas. El daño es tan severo, que a veces las cosechas quedan totalmente arruinadas. Gracias a la magia brindada por el brujo, junto con mermar la producción de los campesinos que se negaron a pagar el tributo, aumenta la producción de los sembradíos de su amo y de los que si pagaron sin protestar para asegurar el rendimiento de sus cosechas de papas. Cuando la temporada de cosechas termina, el Vilpoñi entra en hibernación y despierta sólo cuando tiene hambre.

HABSHI


Habshi es un solitario y ruidoso duendecillo ona. Habita en los bosques quemados de Tierra del Fuego. Pequeño de tamaño y de espíritu. Es de color ocre amarillo, de vientre abombado y personalidad egoísta y vanidosa. Su peligrosidad radica en las consecuencias dañinas que su presencia puede generar. Es el encargado de cambiar las cosas de lugar y crea terribles enredos entre las personas.

KAWTCHO


Espíritu ona de la noche, viene del mar y trae la muerte consigo.

LA CALCHONA


Cuenta la historia de un matrimonio que vivía sin problemas en el campo, junto a sus dos hijos. Sin embargo, la familia no sabía que la mujer era bruja y que en su hogar escondía varios frascos con unas cremas que, al aplicarlas sobre su cuerpo, le permitían transformarse en el animal que ella eligiese. Todas las noches realizaba el rito de colocarse los ungüentos y salir a pasear por los campos. En la mañana regresaba, se aplicaba sus cremas y volvía a recobrar la forma de madre.
Así pasó el tiempo, hasta que un día sus hijos la vieron, e imitando a su mamá se pusieron las cremas, transformándose en múltiples animales. Pero cuando quisieron volver a ser niños, no supieron cómo, y convertidos en animalitos se pusieron a llorar. El padre despertó con los sollozos de los hijos, pero su sorpresa fue enorme, pues en lugar de verlos a ellos encontró solamente pequeños animales. Con inteligencia, logró encontrar el frasco con la pócima indicada y consiguió que los niños se transformaran nuevamente en niños; pero para evitar que les volviera a ocurrir lo mismo, tomó las cremas y las botó en las aguas de un río. La madre, convertida en oveja negra, regresó a su casa, comenzó a buscar sus cremas por todos lados, y como no pudo encontrarlas, quedó para siempre convertida en ese animal. Por eso, cuando se siente balar una oveja negra que vaga de noche sola por los campos, los campesinos saben que se trata de la calchona. Todos acostumbran dejarle un plato de comida para que se alimente, ya que es totalmente inofensiva.
Algunas personas se refieren a ella como una mujer fea y malévola que ataca a los jinetes, otras dicen que, tomando forma de animal, ataca a los hombres desobedientes e infieles.

LA BUENA MOZA


Es una vampira o un demonio con aspecto de mujer. Los que la han visto la describen como muy bella, de cabellos negros y piel extremadamente blanca; viste de negro y lleva un manto de seda rojo. Aparece en la cordillera de la Tercera Región, a los solitarios viajeros a quienes seduce con su hermosura, para luego, con su fino puñal, abrirles el cuello y beberles la sangre.

LA CONDENÁ


La Condená es el personaje que representa al espíritu maligno, negativo, cultora de todos los vicios y denigrante del género humano, encarnado en una mujer de entre 40 y 50 años, que ha sido muy hermosa en su juventud y que entregada a una vida disoluta, recorre incansablemente todos los caminos, dejando el rastro de sus andanzas en los lugares que frecuenta, se casó de joven con el Trauco y esta unión germinó el espíritu del mal, dando origen a una criatura deforme y altamente perversa, digna descendiente de una madre depravada y que a su nacimiento recibió el nombre de Fiura.
Si bien es cierto que este mito, yace en la actualidad, borrado por la pátina del tiempo, la palabra "condená", continúa usándose con cierta frecuencia y precisamente, para referirse a personas, que se apartan de la línea clara y recta de una conducta moral adecuada, por desoír las órdenes de ese guía maravilloso que se llama conciencia, que es el juez supremo, que señala la vida de la corrección, la sobriedad, la honestidad, etc., etc...
El nombre Condená es apocope de condenada.

LA CUCA NEGRA


Es un ave que vuela de noche. Cuando lo hace en las noches de luna, si su sombra toca a una persona, esta muere antes de cumplirse un año. Su grito se asemeja al rebuzno de la mula. Si lo lanza sobre una casa, al poco tiempo muere uno de los moradores de ella.

LA CUCA BLANCA


La cuca blanca es un ave benéfica que ayuda a las personas que andan extraviadas a encontrar el camino. Cuando canta, dice: ¡cuca! ¡cuca!

LA CUCA CORDILLERANA


La cuca cordillerana habita cerca de los Andes y es un ser mitad mujer y mitad vaca que siempre anda con la cabeza tapada. Entra en las casas, saca a las personas mientras duermen y las deja en un sitio distante sin causarles ningún daño.

LA CURAMILLA


Muy cerca del pueblito de Cucao, y caminando hacia el sur, existe una hermosa laguna, rodeada en parte por un tupido bosque y por otra de un arenal con escasos matorrales de chilcos, quiscales y pangues. Un río de tranquilas aguas nace en sus orillas. Si seguimos el curso de este río llegaremos a la entrada de una caverna. Al penetrar por un estrecho pasadizo nos encontraremos con una amplia sala de paredes rocosas. Hasta antes del último terremoto (1960) que movió las rocas, era fácil llegar hasta muy adentro, pero ahora sólo se divisa una oscura grieta a través de dos inmensas rocas, que nos hace imaginar la gran caverna que se dice llega hasta las profundidades de la tierra. Hace muchísimos años habitaba en esta caverna una hermosa doncella, quien en los amaneceres de verano, salía a nadar en la laguna. Después de que la muchacha disfrutara de las aguas, emergía de improviso "La Curamilla" (de cura=piedra y milla=oro), una piedra cónica de oro macizo q ue brillaba inten- samente con los primeros rayos del sol y obedecía sólo a la doncella. En cuanto la muchacha la abandonaba para regresar a su caverna, la Curamilla se hundía nuevamente en las aguas. Tan famoso se hizo este hecho que un forastero decidió apoderarse de la piedra de oro utilizando para ello a la muchacha. Llegó al amanecer hasta la laguna, y se ocultó entre los matorrales y esperó pacientemente que apareciera la muchacha para atraparla. Sin embargo quedó tan encantado con la belleza de la doncella que se olvidó de la Curamilla, y se llevó a la muchacha a tierras muy lejanas para nunca volver a dar noticia. Producto de esto nunca más apareció la reluciente Curamilla, y muchos son lo que la han buscado y muchos los que la buscan. Entre estos destacan los Machis, que saben que afortunado es el poseedor de un trocito de la Curamilla, pues obtiene para sí y para los demás felicidad y buena salud.

LA FIURA


Mujer repugnante, pequeña, de larga cabellera, de descomunal nariz, de extraordinaria fealdad, de generosos pechos, de aliento hediondo, de enormes manos con dedos deformes, que habita en los bosques, junto a los pantanos, y aparece como acompañante del Trauco, más esto no le impide ofrecer su amor a todos los hombres, a quienes exige como severa condición, aceptarla con los ojos cerrados. Suele usar una corta falda roja -preferido por su parejacon un provocativo escote. Es el femenino de la perversidad, incansable novia de los solteros. Es coqueta y seductora, se baña en las vertientes o cascadas, y luego peina su larga y abundante cabellera con un peine de cristal. Después del baño, se sienta sobre el musgo y permanece desnuda durante horas. Se deleita haciendo el mal a quienes la rechazan, sean éstos animales o seres humanos. El poder de su mirada y aliento puede producir ciática o tullimiento (mal de aire). Se apodera de la voluntad de los humanos y puede dejar a los animales quebrados sin tener señales de golpes. Versiones de Huillinco Cucao indican que rapta a los niños y los cría como propios. Se le supone hija única de la Condená.

La fiura


LA HUENCHULA


Hija única de un matrimonio, que vivía en las cercanías del lago Cucao. Era una muchacha muy admirada, por todos los habitantes de la aldea vecina, por su hermosura y simpatía. Sus padres la adoraban, era ella quien realizaba todas las actividades hogareñas, ya que la madre, una famosa machi, dedicaba gran parte de su tiempo a labores propias de su profesión. Un día, al regresar de su cotidiana faena, de conducir agua, desde el lago cercano, manifestó a su madre su desagrado por este trabajo; no por el esfuerzo que le demandaba, sino por el temor que le producía la presencia de un raro animal, con ciertas formas de lobo y de hombre, que desde las aguas la contemplaba, cada vez con mayor insistencia. La madre, mujer acostumbrada a oír las ficciones y cuentos de sus alucinados clientes, no le dio importancia. Pensó se trataba de las propias fantasias de la muchacha y le indicó que siguiera cumpliendo sin temor su tarea y deseche esas falsas ideas, que alteraban su mente. Estos argumentos no convencieron a la Huenchula y temerosa continuó sus viajes al lago, contemplando la misma visión, cuya realidad no le merecía duda y a la cual fue perdiendo temor. Una tarde, al agacharse para llenar su "chunga", en las aguas del lago, el misterioso animal alargó una mano, tomando suavemente la suya. El contacto de esta mano fuerte y suave, la sobrecogió de espanto y todo su cuerpo fue presa de un fuerte escalofrío. Esta impresión, se esfumó rápidamente, ante la mirada tierna, humilde y suplicante del raro animal y se transformó en una atracción irresistible, hacia él. Y a pesar que no hablaba, sino sólo emitía una especie de balido, comprendió claramente sus intenciones, se dejó atraer y ambos, siguiendo las aguas del lago que bajan por el río, se perdieron hasta llegar al fondo del Océano Pacífico. En casa de la Huenchula, todo era intranquilidad, por la demora de la muchacha, siempre tan puntual en sus quehaceres. Ante esta situación, resolvió la madre salir en busca de su hija, dirigiendo sus pasos hacia las orillas del lago, pero no encontró a la niña, en cambio sus ojos espantados contemplaron, que la "chunga" en la cual la Huenchula acostumbraba conducir el agua, estaba llena de un líquido rojo idéntico a la sangre... La hechicera, regresó a su casa, inundada de llanto y contó a su esposo el lamentable resultado de su búsqueda.
Pasaron largos meses y el consuelo no llegaba a la casa materna, en la que sólo reinaba un ambiente de intensa amargura. Pero cumplido un año justo, de su misteriosa desaparición y en una tranquila noche de luna, la Huenchula, se presentó ante sus padres, que estupefactos contemplaban su figura, sin convencerse lo que sus ojos veían; hasta que las palabras, los gestos y los brazos de su hija apretaron contra su corazón a sus queridos progenitores, que como salidos de un mal sueño, despertaron dichosos y felices. Sin entregar detalles, la Huenchula les contó que venía desde remotos lugares y les traía muchos regalos, de parte de su esposo, un poderoso rey, padre de la criatura que muy envuelta llevaba en los brazos y que depositó en una vasija de manera, una "lapa", en donde debía permanecer ajena a las miradas de todos. En ausencia de la Huenchula y ante las miradas curiosas de los ancianos, la criatura se transformó en agua. La Huenchula, angustiada por este suceso, huyó del hogar de sus padres, llevando lo que quedaba de su hija, para reunirse con su esposo, el Millalobo, en el fondo del mar.

LA LLORONA


Los largos inviernos chilotes, con sus noches obscuras y tempestuosas, se desliza afuera, protegida por la tormenta, como un fantasma transportado por el viento y semiconfundida con las sombras, "la Llorona"; en figura de mujer alta, muy delgada, de vestido negro y liso, parecido a una mortaja; con un pañuelo negro y fino cubre su cabeza y parte de su rostro color verde pálido y siempre lloroso. El viento agita sus cabellos largos y erizados, cual vibrantes alas negras. Recorre, una y otra vez, infatigable y siempre llorando a mares, el camino que va desde una casa de la aldea, en la cual yace postrado en su lecho, un enfermo grave, hasta lo alto de un cerro cercano, donde se encuentra ubicado el cementerio. El ir y venir de esta sombra fatídica, llegada desde el mundo de lo desconocido, hasta un humilde poblado, tiene como objeto anunciar, a un desfalleciente enfermo, su impostergable muerte, que se producirá durante la bajamar, una las próximas noches, cuando la luna esté en menguante.
La Llorona, conocida también con el nombre de "la Pucullén" (de cullén=lágrimas y pu=plural), es sólo visible para gente de corta vida, los machis y algunos animales, entre ellos los perros, que anuncian su presencia con lastimeros aullidos. Indica, con la ruta invariable de sus pasos, el camino que debe recorrer el muerto, para llegar desde su morada terrenal y temporal, hasta el más allá definitivo. Con un cristalino charco, producto de sus abundantes lágrimas, señala en el campo santo, el sitio preciso, donde debe abrirse la fosa, para depositar el féretro. La tierra necesaria para cubrirlo, debe ser suficiente, ya que si ella faltara, significaría que antes de cumplirse un año, moriría un familiar del difunto. Se supone que "la Pucullén", llora por todos los familiares, especialmente por aquellos parcos en lágrimas y además para que todos se consuelen pronto, de la pérdida de su deudo. En esta forma ella evita que el finado, desconforme por la escasez de lágrimas y sentimientos, de parte de sus parientes, venga a penarlos.

LA LOLA


La Lola es un personaje que foma parte de la mitología de una amplia zona geográfica, pues su leyenda se registra en Antofagasta, Santiago, O’Higgins y Colchagua. En la provincia de Antofagasta, en la época de los descubrimientos, fue muy conocida una mujer de gran belleza llamada Dolores (Lola) que llego con su marido, en busca de oro y asentaron campamento en la cordillera; Su padre vivía para cuidar a su hija y distanciarla de sus enamorados. La Lola sembraba ilusiones y desengaños en los hombres, y mucha envidia entre las mujeres. Un día conoció a un hombre del que se enamoró, pero él amaba a otra mujer; ella, al sentirse desplazada, se transformó en una terrible celosa. Fue así como, una noche, se dirigió descalza y silenciosa a la habitación donde dormía el hombre y lo mató con un puñal. Después huyó a los cerros dando gritos y alaridos. Bastante tiempo despues regresó al poblado, víctima de la locura, solo sabiendo reír, hasta que murió. Desde entonces la Lola y su espíritu vengativo recorren los cerros.
Hay otra versión de la historia que cuenta que, una tarde, cuando el buscador de oro (su marido) regresaba a casa, fue atrapado por una banda de asaltantes, quienes, en su afán de hacerle confesar dónde se hallaba el oro, lo torturaron hasta matarlo, sin obtener respuesta alguna. Dolores, apodada Lola, enloqueció. Siguió viviendo en los cerros, cubierta de harapos, apedreaba e insultaba a cuanto jinete veía, despertando el miedo en los viajeros. Su triste y melancólico espíritu aún llora entre piedras y barrancos. Vengativa, conduce a arrieros y transeúntes a la muerte. Hay mineros que aseguran haberla visto arrastrando el ataúd del marido, en las galerías subterráneas. A ella se le responsabiliza por los derrumbes en las minas.

LA PINCOYA


La Pincoya Es una mujer joven, de belleza extraordinaria, de temperamento alegre y de gran feminidad, en la cual, se personifica la fertilidad y personalidad de las costas de Chiloé y sus especies marinas. Es hija de La Huenchula con El Millalobo. A diferencia de la Sirena, ésta no posee cola de pescado. La Pincoya es la hija que se convirtió en agua al ser mirada por sus abuelos ( ver La huenchura), pero no obstante, despues de ser arrojada al mar aparece como una bella adolescente de larga cabellera dorada, encanto y dulzura incomparables, y semivestida con un traje de algas. Se dice que en las noches de luna danza frenéticamente en la playa o sobre las olas, ataviada con un traje de hojas de sargazo. Si baila vuelta hacia el mar la pesca de peces y mariscos será muy abundante y si bailase mirando hacia los cerros habrá escasez. Si por la ausencia de la Pincoya esta escasez se mantiene, es posible hacerla volver por medio de una ceremonia mágica donde intervienen brujos o machis. Cuando los isleños naufragan, la Pincoya acude a su auxilio. A veces algunos pescadores la ven entre los roqueríos peinando su larga cabellera, rojiza o rubia. Su acompañante, como hermano o esposo, es el Pincoy.

LA SIRENA


La Sirena La isla Laitec es el lugar predilecto por la Sirena, una de las más australes del archipiélago de Chiloé. En las noches tranquilas y protegida por el velo tenue de la niebla, sale desde el fondo del mar, la bella Sirena, a disfrutar de la placidez de este rincón maravilloso. Se posa en la más alta de las rocas que circundan el islote, haciendo bruscos movimientos de cabeza, para secar su cabellera, de gruesos cordones, parecidos a los tallos del sargazo. Su estatura y las curvas de su cuerpo plateado, que emite una suave y pálida luz, son comparables, tan sólo, a las de una hermosa mujer. La belleza extraordinaria de su rostro, se ve realzada por el color ligeramente rosado de sus mejillas, por sus grandes ojos pardos, ligeramente oblicuos, de tierno mirar, por su boca bien proporcionada de labios finos y rojos, que le añaden singular simpatía. Si bien, desde el tronco hacia arriba, no se diferencia fundamentalmente, de una mujer, sus miembros inferiores, muy bien formados en los muslos, se van confundiendo hacia el extremo distal de sus piernas, para terminar en una cola de pez. Reposa largo tiempo, sentada sobre las rocas, contemplando la tierra y el mar, siempre atenta al menor ruido y cuando siente la presencia del hombre, se desliza, huye veloz, y se hunde en las profundidades del mar.
Un viejo poblador de la isla, cuenta que hace años, estando una noche en plena faena de pesca con otros compañeros, sintieron, de pronto, bruscos movimientos y sacudones en la red, la que una vez elevada, con grandes esfuerzos, hasta La embarcación, mostró envuelta en sus mallas a una hermosa Sirena. La contemplaron con admiración y éxtasis, por largo rato, pero aún no repuestos de la fuerte impresión, debieron dejarla en libertad, conmovidos por su amargo llanto y sus lamentos cuajados de emoción.
La Sirena, es hija del Millalobo y de su esposa la Huenchula. Su misión, señalada especialmente por el padre, como en cuidar a los peces, como los pastores a su ganado. Ayuda a su hermana la Pincoya, a transportar los cuerpos de chilotes muertos en el mar hasta el barco fantasma, "el Caleuche". La Sirena, suele acompañar, a distancia prudente, la barca de algún pescador de su agrado y al que proporciona abundante pesca. Algunos mozos han llegado a concretar sus amores con esta hermosa una ninfa; pero más tarde al formar su hogar con alguna niña de la aldea, ven con angustia como sus descendientes nacen con una cola de pescado.

LAS TRES PASCUALAS


Esta leyenda transcurre a fines del siglo XVIII en la región del Biobío. Las Tres Pascualas eran unas hermanas muy hermosas cuyo oficio de lavandera las hacía concurrir diariamente, mañana y tarde, a lavar ropa a la orilla de una laguna. Un día llegó hasta la casa de las tres muchachas un forastero que solicitó hospedaje, siendo acogido gustosamente por el padre de las jóvenes. Todos los días, al caer la tarde, el hombre regresaba hasta la casa y miraba a las Pascualas que volvían cantando, con sus lindas trenzas rubias y su atado de ropa sobre la cabeza. El joven se enamoró de las tres hermanas, y cada una, secretamente, correspondió su amor. Pero no sabiendo a cuál elegir como su esposa, les dio cita a las tres en la orilla de la laguna. A las doce de la noche el forastero remaba, pero al ver reflejarse en las aguas a las tres Pascualas empezó a llamar: “Pascuala, Pascuala, Pascuala”. Al escuchar su nombre, las hermanas se creyeron elegidas y comenzaron a adentrarse en las traicioneras aguas, muriendo ahogadas.Desde entonces, en las encantadas noches de San Juan, a las doce de la noche se ve un bote y surge una voz llamando desesperadamente a las tres mozas.

LA VACA MARINA


La Vaca Marina, recorre incansable los intrincados canales chilotes, paseando su figura de vaca obesa, con retorcidos cuernos y ojos brillantes y luminosos, nadando muy veloz, impulsada por sus patas, en forma de grandes aletas, semejantes a la de una foca. Cuando divisa a un toro terrestre de su agrado, sale presurosa del mar y entre carreras y saltos, rompe cercos y alambradas, hasta llegar junto, a su elegido. El toro, como embrujado, ante la presencia de tan raro como incitante ejemplar de hembra, no resiste a sus requerimientos y se entrega a disfrutar con ella, una sesión amorosa. Una vez satisfechos sus deseos, la Vaca Marina, regresa hacia el mar, recorriendo el mismo camino por el que llegó. Se aleja orgullosa y despectiva, sin dar, tan siquiera, una última mirada hacia el sitio, donde se demostró tan enamorada, como tierna e insinuante.
El toro, queda trastornado y sólo atina a bramar y bramar, mirando fijamente, con ojos lánguidos, hacia la playa, por donde apareció y se fue su amada, para perderse en el mar y no retornar jamás. Día y noche, se oyen los bramidos lastimeros del desafortunado toro: ya ni pasta y apenas si se mueve, con la vista clavada hacia el mar, abrigando la esperanza, de que en cualquier momento, ella pueda regresar. Todas las otras hembras le son indiferentes y aunque pasan junto a él, ya no las ve, no las siente, ni despiertan en su cuerpo, el más mínimo síntoma de su, otrora pujante virilidad. La pérdida de sus cualidades de macho, es decir, la impotencia, constituyó el precio de su aventura amorosa, con aquel ser tan extraño, como diabólico. Y ahora en su futuro, ya no figuran las hermosas vacas, especialmente elegidas para él, sino sólo el cruel y afilado cuchillo del carnicero...
El toro, por supuesto, ignoraba que la Vaca Marina, continúa realizando, en su raza, los deseos de exterminio de las especies terrestres, que sustentaba ese enemigo implacable y poderoso, la culebra Coicoi.

LA VIUDA


Cuando los viajeros nocturnos escasean, por los caminos, la Viuda se acerca a los poblados en busca de algún peatón trasnochador y en estas ocasiones se deja ver, en alguna ventana iluminada. Los moradores son invadidos de intenso temor y confusión, al observar su horrible cara y llamaradas de fuego al hablar. Tiene una palidez cadavérica, con grandes ojos brillantes y movedizos, pies muy blancos y desnudos, de cabellera tiesa amarrada con un velo negro que cubre casi toda su rostro, que cae hasta barrer el suelo, junto a su largo vestido negro.
Los varones más valientes, salen presurosos a perseguirla; la ven deslizarse sobre el suelo, con la velocidad del viento y es imposible alcanzarla, si ella así no lo permite: en los despoblados tras algunos matorrales, se detiene junto a uno de sus perseguidores, para disfrutar con él las delicias del amor... El infortunado o afortunado, regresa a su casa aturdido, como ebrio, arañado en el rostro y en las manos, con sus ropas parcialmente descosidas y desabrochadas. Algunas veces se les sube a la grupa del caballo para estrangularlos entre sus brazos. Luego guía al caballo y al jinete hacia un barranco. En estos últimos tiempos y marchando con los avances de la ciencia y de la técnica, se dice que la Viuda también se encarama a los automóviles, de choferes solitarios, especialmente si llevan algunos grados de alcohol en la sangre.

La Viuda


LA VOLADORA


La Voladora Al igual que en cualquier organización, la mujer siempre presta una importante colaboración en el mundo de la brujería. En el caso de la Brujería Chilota hay mujeres que hacen las veces de mensajeras, portadora de las órdenes del consejo de brujos a astilleros, inspectores, machis o al mayor de la cueva, recogiendo a su vez de éstos, lo que tienen que comunicar al Gran Consejo. Son conocidas con el nombre de Voladora. La Voladora también es una bruja, pero no participa en todas las actividades brujeriles, pues muchos de sus secretos le estan vedados.
A pesar de esto, la Voladora, esta dotada de atributos muy especiales: tiene el poder de convertirse en bauda, cuervo o garza. Para remontar los aires, la Voladora, debe efectuar un proceso mágico para alivianar su cuerpo. Este proceso consiste en beber zumo amargo de una planta llamada "huique" la que le provoca terribles arcadas que la obliga a vomitar sus vísceras en una artesa de alerce o en una paila de cobre, la cual deja muy oculta en el bosque. Tras realizar ésto, se convierte en bauda que es un ave zancuda que anida en los árboles cercanos al mar y cuyo grito es Bau, Bau Guac-Guac. Bajo la forma de este inofensivo pájaro, evita ser reconocida por los humanos.
Gracias a esta transformación no requiere del famoso macuñ para volar, a diferencia del brujo corriente. Mientras vuela, la Voladora lanza desagradables gritos a modo de histéricas y burlonas carjadas. Hay quienes dices que no es la Voladora quien remonta vuelo, sino que en su lugar lo hace el Diablo en persona, mientras ella permanece en tierra en actitud y movimiento de volar. La Voladora termina su misión al amanecer, y en ese momento debe volver a tierra y tragar sus instestinos para recuperar su forma humana. Si alguien llegara a robar la lapa con sus intestinos, la Voladora estaría condenada a permanecer bajo la forma de ave durante aproximadamente un año, para luego morir inevitablemente.
La voladora suele anunciar tambien desgracias y mata a aquel que no cumple algún ofrecimiento que se le hizo, con tal que dicho ofrecimiento haya sido hecho mientras andaba en funciones.

LOS PERDENTOS


Duendes que habitan en casas viejas de madera. Especie de hombres/rata que ocupan sótanos, entretechos, bodegas, etc. y se desplazan entre las paredes a modo de pasillos. Durante las silenciosas noches del campo se les puede oír correteando o discutiendo. Admiradores del hombre a quien tienen como ejemplo. Ladronzuelos por naturaleza, roban cuanto pueden para poder vestirse y vivir a semejanza humana. Cada vez que en una casa se pierde algo, se culpa a estos traviesos. Para encontrar el objeto perdido, es necesario solicitarlo en voz alta y con muy buenos modales. Ser grosero con ellos es contraproducente, pues se sienten ofendidos y no devuelven lo sustraído.

MAKE-MAKE


Make-Make está representado en Isla de Pascua como el creador del mundo. El mito cuenta que Make-Make siempre miraba la Tierra que había creado, pero sentía que algo le faltaba. Un día, por casualidad, tomó una calabaza que estaba llena de agua, y al mirar dentro vio con asombro que su rostro se reflejaba en ella. Muy sorprendido por lo que había descubierto, saludó a su propia imagen y en ese preciso instante un pájaro se posó sobre su hombro. Al ver que su imagen en el agua se veia con un pico, alas y plumas, Make-Make tomó el reflejo y lo unió con el del pájaro, naciendo así su primogénito.
Después de algún tiempo, Make-Make pensó crear a un ser a su imagen, que supiera hablar y pensar como él lo deseaba. Fue así como probó fecundar las aguas del mar, las que se poblaron de peces. Finalmente, fecundó una piedra en la que había tierra colorada, y de ella surgió el hombre. Make-Make se puso muy contento al ver que el hombre estaba formado a su imagen y semejanza, pero como encontró que se veía muy solitario, lo hizo dormir y fecundó una de sus costillas izquierdas, creando así a la mujer.

MWONO


Espíritu ona, que ronda en la cima de las montañas y ventisqueros, donde crea el hielo, el trueno y los derrumbes. Jamás abandona sus dominios. Espíritu del frío y las avalanchas, tiene influjo sobre las fuerzas terrestres.

PILLÁN


Los principales dioses del pueblo mapuche eran imaginados como malos espíritus a los que había que apaciguar mediante algunos sacrificios. La más poderosa de estas divinidades era Pillán, el dios del trueno y el proveedor del fuego. Este dios provocaba los temblores de la tierra, las erupciones volcánicas y los relámpagos. Se representaba como una divinidad corporal en varias formas. Los jefes guerreros que morían luchando eran reabsorbidos por Pillán y se convertían en volcanes; los simples guerreros lo hacían en nubes. A partir de esta creencia se elaboró el siguiente mito: durante una tempestad los indígenas miraban al cielo para ver hacia qué lado se dirigían las nubes, suponiendo que significaban la batalla entre ellos y los españoles invasores. Si las nubes iban hacia el sur, los mapuches se lamentaban porque significaba la derrota indígena; en cambio, si lo hacían en dirección al norte se alegraban por la derrota española que representaba. El dios Pillán tenía como servidores a otros espíritus llamados wekufus, que para hacer el mal poseían la facultad de transformarse a su antojo. Los mapuches atribuían a estos espíritus todas las enfermedades y algunos de los fenómenos meteorológicos que ocurrían a destiempo, como por ejemplo que lloviese en el momento de recoger la cosecha.

TATANE


Espíritu pascuense de la estirilidad, la tristeza. Tatane trae la aridez a la tierra.

UOKE


Se dice que en los tiempos antiguos la tierra de Rapa Nui era muy grande, y que Uoke, el dios devastador, tenía gran poder sobre ella. Podía producir movimientos sísmicos para hundirla o levantarla cuando lo deseaba, usando para ello una palanca. Cierto día, cuando Uoke estaba divirtiéndose levantando parte de Rapa Nui, se le quebró la palanca. De esta manera, Rapa Nui quedó más abajo, y como afloraron solo las cúspides de las montañas, el continente sobresalió. Fue así como se formó esta isla, bautizada con el nombre de Te-Pito-Te-Henua o "El Ombligo del Mundo".




Fuente(s) de Información:
- "e;Tesoro Mitológico del Archipiélago de Chiloé"e;, de Narciso García.
- "e;Mitología chilota"e;, de Fernando Rojas.
- "e;Chiloé, Archipiélago mágico, mitos y leyendas"e;. de Nicasio Tangol.
- "e;Guía cultural y turística de Chile"e;. de Oreste Plath.




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